No hace falta dedicar horas a la limpieza. Con rutinas cortas y un poco de criterio puedes tener la casa presentable sin que el orden se convierta en una obsesión.
Microtareas diarias
En lugar de "limpiar todo el sábado", reparte: cada día una tarea pequeña (fregar el baño, pasar el aspirador por una habitación, ordenar una superficie). En 10–15 minutos evitas el caos y el maratón del fin de semana.
Ejemplo de Microtareas Semanales
Todo tiene su sitio
Si cada cosa tiene un lugar definido, recoger es más rápido. Cajas, estanterías y cajones etiquetados ayudan a que todo el mundo sepa dónde va cada objeto y reduces el “no sé dónde poner esto”.
Menos es más
Cuanto menos acumules, menos tendrás que ordenar. Revisa de vez en cuando qué ya no usas y dona o recicla. Menos objetos significa menos desorden visual y menos tiempo de mantenimiento.
Conclusión
El orden se mantiene con hábitos ligeros, no con limpiezas exhaustivas de vez en cuando. Prueba a incorporar una o dos microtareas al día y ajusta según tu ritmo de vida.


